Anartista
hambre para soñar
sábado, junio 09, 2012
domingo, agosto 08, 2010
martes, julio 06, 2010
amanezco aguerrida, esquivando la inmensidad. entre niebla y vidrieras de lo que no quiero ser. semáforos rotos. asfalto caído desde las alcantarillas. es de día. pero la noche no se fue todavía. y la luna nunca vino a saludar. despierto corriendo. desayuno las calles de luces prendidas. alguien, allá lejos, habla de una fiesta que no llegará. y una sirena comienza a aullar. menos la gente. menos la verdad. es cierto, no te escribí la carta que te prometí. pero a mi favor te puedo decir: yo lo único que quiero es amanecer en paz. y basta ya de pelear con una ciudad.
martes, junio 22, 2010
miércoles, abril 28, 2010
arrebato
me meo. y no tengo tu cara cerca. ni la bufanda con te arrancabas la garganta. ni las ciudades
que me
hicieron agujeros, aca, en la panza,
ni los martillos que no tiraste, ni las ventanas, cerradas,
ni las cortinas que pusiste sin hablar.
tampoco los ladridos amarillos de perros de algún color que todavía nadie inventó,
ni tu mirada,
ardiendo lento sobre las manos de los transeúntes que no miran nada,
ni las avenidas dobles,
ni los
techos
de los taxis,
no estan las palabras de mi lado de la cama,
ni mi inocencia de antes, ni mis ganas.
salvo de mear.
sin que te laves la cara.
domingo, octubre 11, 2009
ya octubre...
duele demasiado tener que nacer una y otra vez. renacer. reinventarse. remover. levantarse para volver a caer para volver a creer que una vez más, se puede. esperar la oportunidad de celebrar el camino. duele construir sobre lo destruido.
las ruinas limpias.
las flores creciendo en los escombros.
el polvo viejo volando nuevamente.
las rodillas cicatrizando en piel nueva que llevará la marca de la que existió y ya no. y las ranas cantando en el barro, mientras, y los colectivos llegando y saliendo y aullando.
los techos caídos.
los pisos levantados.
los puentes partidos.
que lo roto sea siempre roto rompiéndose. que lo muerto sea muerte a secas sin coronas en la piedra. que el río camine sin frenarse por el ruido de mis lágrimas en la noche. que no salte siete pisos. ni llore las tormentas de los buitres destruidos, el infierno que me han hecho padecer que sea desde hoy llamado o l v i d o.
lunes, septiembre 21, 2009
21, lunes 21 de septiembre.
cielo abierto, nada menos. camino torcido termina en puerta cerrada de luces esquivas. ni tu mirada. lupa en la mesa que nunca fué antigua, sobre su risa escondida. y tu abrazo aquél.
la caída sin ruido. las lágrimas que no nacieron mías y no las supe sostener. silencio entre los besos durmiéndose. jazmín, olor a destino; el patio de mi abuela vive en el imposible olvido, ya sin macetas, sólo tierra y latidos , árbol solitario que nadie espía. la continuidad pese a todo, aún toca mi vida que se marchita en primavera. y siete pisos, abajo el río. lejos se ha muerto mi casa, cerca vive la que no me resguarda, ni me salva.
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