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los días empezaron a ser grises a través de las ventanillas de los colectivos, y la ciudad parece haber dormido luego de tanto tiempo de haber desdormido. me ronda desde afuera, una sensación extraña que no logra instalarse del todo adentro, y apareció justo después haber visto, que el mirar no sirve de nada, que mi visión es la primera gran tampa, el mayor de los engaños con el que tendré que luchar día a día, aún cuando no tenga ganas de luchar. la lluvia no se llevó nada del caos latente; ni limpió los ojos ajenos. los charcos que quedaron tras su paso me dan , al pasar, la imagen invertida de la ciudad que duerme.
no me interesan las demás miradas, las diferentes visiones no hacen la unión de los seres y por el contrario, las diferentes visiones generan la confrontaciòn de las personas que padecen sus visiones. noté que muchas veces prefiero hablar de lo abstracto, o de lo ínfimo y vulgar con los seres que amo, incluso prefiero no hablar, y dejar entre el silencio que mi mirada se pierda y no mire nada, descanso así de la monotonía del engaño...
nada es casual, y casualmente hoy, día sangriento, encontré entre papeles viejos, un relato del Maestro, que más o menos un siglo atrás, escribió:
"avanzo lentamente, muerto, y mi visión ya no es nada; es sólo la del animal humano que ha heredado sin querer la cultura griega, el orden romano, la moral cristiana y todas las demás ilusiones que forman la civilización en la que siento.¿donde estarán los vivos?"
y yo, desde mi ínfimo respirar, debería demostrarle a estos rincones donde aúllo por las tardes, que tengo huesos y uñas y todavía resisto. soy un ser VIVO.





